En La Salle entendemos la educación como un proceso integral, donde el desarrollo emocional es tan importante como el cognitivo. Creemos que educar es mucho más que enseñar contenidos: es acompañar a cada niño y niña en su desarrollo integral, cuidando su crecimiento cognitivo, social y, sobre todo, emocional. En las aulas de Educación Infantil este acompañamiento es fundamental, porque los primeros años de vida son determinantes para formar la base de su bienestar y aprendizaje futuro.
El Nuevo Contexto de Aprendizaje (NCA) nos propone un enfoque educativo innovador, centrado en el alumno y en la construcción activa de su aprendizaje. En este marco, la gestión emocional se convierte en un eje transversal: no solo se trata de enseñar a los más pequeños a reconocer sus emociones, sino de ofrecerles herramientas para expresarlas, comprenderlas y regularlas, fomentando su autonomía y confianza desde el respeto y la empatía.
En la práctica, esto significa que en nuestras aulas de Educación Infantil se crean espacios seguros donde cada emoción tiene valor. Los niños y niñas aprenden a identificar sentimientos como la alegría, la sorpresa o la frustración, encontrando maneras positivas de manejar aquello que sienten en cada momento. A través del juego, de las rutinas diarias y de los distintos entornos de aprendizajes, se desarrollan habilidades como la escucha activa, la empatía y la resolución de conflictos, que son clave tanto para la vida escolar como para la vida en comunidad. Las dinámicas de aula se diseñan pensando en el bienestar emocional de los más pequeños: se fomenta la curiosidad, se valora el esfuerzo más que el resultado y se celebran los logros individuales y colectivos.
Nuestro papel como docentes va más allá de transmitir conocimientos. Nos situamos como acompañantes emocionales, practicando la escucha activa y la validación emocional en el día a día. Escuchamos sin juzgar, damos valor a lo que sienten y les ayudamos a encontrar estrategias para gestionar sus emociones. Además, cuidamos la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, conscientes de que somos un referente constante para el alumnado. Nuestra manera de relacionarnos, de resolver conflictos y de expresar emociones es un modelo que ellos y ellas interiorizan.
Por tanto, el trabajo sistemático de la gestión emocional desde Educación Infantil tiene un impacto positivo a largo plazo. Favorece una mejor convivencia, fortalece el bienestar emocional y dota al alumnado de herramientas para afrontar situaciones futuras con mayor seguridad y equilibrio.
En La Salle creemos firmemente que educar es acompañar. Acompañar la mente, el corazón y la vida de cada niño y niña. La gestión emocional en Educación Infantil, desde el enfoque NCA, es una expresión clara de nuestro compromiso con una educación humana, cercana y transformadora. Somos fieles al espíritu lasaliano, seguimos educando personas íntegras, capaces de conocerse, convivir y crecer en un mundo que necesita, hoy más que nunca, educación desde el corazón.
Post escrito por el Equipo de Infantil de La Salle Arucas
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